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RESUMEN
Son muchas las teorías que se han emitido alrededor del concepto de liderazgo y de los factores que hacen a las personas, líderes. Existe la misma inquietud acerca de las características de un emprendedor. En términos de competencias, tanto el líder como el emprendedor, enfrentan la necesidad de trabajar con un grupo de personas, organizando y coordinando las tareas, resolviendo problemas, definiendo estrategias y dando la visión de conjunto para que todos como unidad, logren los objetivos propuestos. 
El líder y el emprendedor se caracterizan por tener competencias interpersonales similares que incluyen la influencia e impacto sobre otros,  el trabajo en equipo y la orientación al logro. Sin embargo, aunque el emprendedor comparte estas competencias y por tanto, es un líder en sí mismo, existen competencias claves que lo diferencian de un líder y que serán identificadas en el presente documento.

MARCO TEÓRICO
David McClelland en los años 70s, fue el primero en hablar de la necesidad de medir  competencias en las personas y no medir su inteligencia, ya que éstas últimas, no podían predecir como iba a ser el desempeño en el trabajo de una persona o su éxito en la vida (Spencer y Spencer, 1993).
El concepto de competencia fue definido por Spencer y Spencer (1993) como una característica de un individuo, que se considera la causa de un desempeño altamente efectivo, en una situación o en el trabajo. Esta característica es propia de la persona y se pondrá de manifiesto en diferentes situaciones, por lo cual, podrá predecirse en el futuro. Estos autores identificaron en una competencia, los siguientes componentes:

  1. Motivo, es decir, la disposición del individuo a tomar una acción,
  2. Rasgo, se refiere a una serie de características de la personalidad que hacen que se responda de una manera específica a una situación o a una información.
  3. Auto-concepto que incluye las actitudes, valores y auto-imagen propias del individuo.
  4. Conocimiento, que se refiere no solo a la información que la persona posee, sino también a la aplicación que hace de esa información, ante una situación.
  5. Destreza, entendida como la habilidad para realizar una tarea física o mental, y que direccionará, una Conducta o Comportamiento en la persona.

Algunos de estos componentes aparecen como elementos clave en las teorías  clásicas de liderazgo. Jordan y Garay (2009) nombran las teorías del Gran Hombre, las teorías del Comportamiento y las teorías Situacionales, entre otras. En estos tres casos, estas teorías destacan solo uno de los componentes del concepto de competencia, nombrado anteriormente: Las teorías del Gran Hombre, se enfocan en el rasgo de personalidad del líder; las teorías Conductuales, enfatizan los comportamientos que hacen de una persona, un líder y la teorías Situacionales, plantean como los factores externos, pueden llevar a que una persona se convierta en un líder, es decir, resaltan los motivos que la impulsan.
Las teorías del Gran Hombre, se concentran en aspectos de la personalidad (rasgo) que hacen sobresalir al individuo; plantean que el líder nace y por tanto, tendrá unas cualidades personales,  como su nivel de inteligencia, su grado de extroversión y amabilidad, su apertura a experiencias nuevas o su estabilidad emocional (Derue et al, 2011), que harán, que las personas que las poseen, sean líderes.


Las teorías de comportamiento, se concentran en las conductas de la persona, que generan resultados efectivos. Palomo (2012) nombra los estudios de la Universidad de Ohio, los estudios de la universidad de Michigan y la malla gerencial de Blake y Mouton. Los estudios de la Universidad de Ohio, identifican los comportamientos del líder para crear cohesión de grupo y fortalecer los lazos de amistad y armonía entre él y los demás. Por su parte, los estudios de la Universidad de Michigan, identifican a dos tipos de líderes: Los líderes centrados en la persona, que incluyen a aquellos que se interesan de manera destacada en las necesidades de sus seguidores y los líderes centrados en la producción, que incluyen conductas centradas en las tareas del grupo para alcanzar las metas impuestas.  Blake and Mouton toman estos dos tipos de líderes e identifican cinco estilos de dirección: el estilo Laissez-Faire, que es el líder dominante, que no se preocupa por sus subalternos y que busca culpables; el estilo Club Social, que es el líder que se preocupa más por las personas que por los resultados; el estilo de Tarea, que incluye al líder que produce resultados a costa de un alto nivel de conflictos en su grupo de trabajo; el estilo de la Mediocridad, que es el del líder que trata de obtener resultados adecuados manteniendo un equilibrio entre las tareas a ser realizadas y la satisfacción de su equipo; y el estilo de Compromiso en toda Regla, que es el líder que busca lograr resultados óptimos con un equipo altamente comprometido (Palomo, 2012).

 

 

Sin embargo, los resultados empíricos han demostrado que ni los rasgos de personalidad, ni las conductas en sí mismas, son solamente características que forjan un líder, sino que una persona puede asumir el papel de líder, cuando enfrenta una situación que amerita que ésta tome acción, en nombre de otros. Por esta razón, aparecieron las teorías situacionales, que se enfocan en el contexto externo que rodea al líder, y que lo motiva a actuar de una manera particular.

Las teorías que involucran estos aspectos de rasgo de personalidad, conductas o aspectos motivacionales e incluso la mezcla de estos aspectos, no responden en su totalidad, al interrogante de cuáles son las características que hacen que una persona se convierta en líder. En consecuencia, analizar las características del líder, en un contexto más amplio, como el de las competencias, provee una visión más holística del tema.
Northouse (2012) divide las competencias del líder en tres categorías:

  • Las competencias administrativas, que referencian al líder que debe planificar y organizar el trabajo, asignando y coordinando las actividades y haciendo uso de los conocimientos  técnicos propios o de sus colaboradores,
  • Las competencias conceptuales,  que resaltan la capacidad del líder para resolver problemas, para definir estrategias y crear una visión de futuro y
  • Las competencias interpersonales, que destacan la capacidad del líder para entender a otros, identificar sus necesidades y manejar conflictos.

Con respecto a las competencias interpersonales, si se define al líder como aquella persona que logra que otros hagan lo que el quiere, porque consigue su apoyo y logra la credibilidad suficiente para que lo sigan (Palomo, 2012), pueden identificarse tres competencias claves: La competencia de Impacto e Influencia,  la competencia de Trabajo en Equipo y la Competencia de Orientación al Logro (Delgado y Delgado,  2003).

Spencer y Spencer (1993) definen estas competencias del siguiente modo:

  • Impacto e Influencia, como la intención de persuadir y convencer a otros, para lograr unos fines específicos: Para ello, el líder puede  apelar a la razón, los datos o los factores que considere que pueden tener mella, sobre los otros, anticipando  el efecto de sus acciones sobre éstos.

 

  • Trabajo en Equipo, como una intención genuina de la persona por cooperar con los otros y ser parte del grupo. El individuo pide y ofrece retroalimentación, expresa expectativas positivas acerca de compañeros de equipo y da créditos a otros de manera pública.
  • Orientación al logro, como el esfuerzo para  cumplir con las metas planteadas, siguiendo un estándar de excelencia. La persona se esfuerza por obtener resultados y para ello, busca información y la comparte, se preocupa por trabajar con orden y calidad y toma la iniciativa, con el objetivo de lograr lo que quiere.

 

Tanto las competencias administrativas, como las conceptuales y las interpersonales, permiten a un líder, lograr las metas que se impone. Del mismo modo, estas competencias se identifican en el emprendedor. Por esta razón, Martinez y Carmona (2009), consideran que el emprendedor es un líder.  Alcaraz (2011), coincide con estos autores, en definir al emprendedor, como una persona con capacidad de liderazgo, que se sale del contexto habitual y hace cosas diferentes para mejorar lo existente.

El término “emprendedor”  tiene raíces latinas, refiriéndose a la persona que realiza una acción y por extensión, en los idiomas español (empresario), francés (entrepreneur) e italiano (imprenditore), a la persona que desarrolla una idea de negocio, la pone en marcha, asumiendo los riesgos inherentes a la construcción de empresa, en el contexto geográfico y social, en el cual se encuentre (Silva, 2008).  Sin embargo, el concepto de  emprendedor tiene una definición más amplia según Santoro (2012), ya que puede referirse a la persona que convierte una idea innovadora en un bien económico, que genera valor para los demás. Esta iniciativa, se convierte en un proyecto, en el que el emprendedor debe compartir sus objetivos con otros, motivarlos para su participación y asumir los riesgos de llevarlo a cabo.
 
Por otra parte, la resolución de problemas, el razonamiento o la capacidad de aprender (Martinez y Carmona, 2009; Alcaraz, 2011), son características intelectuales que identifican al emprendedor y que se atribuyen también al líder. Sin embargo, la creatividad es un aspecto intelectual, que es destacado por la mayoría de autores, en el emprendedor.
La palabra creatividad deriva del latín creare y significa producir o generar algo nuevo o hacer un cambio, en algo ya existente, de modo que se mejore su funcionalidad o se le dé una particularidad, que se perciba por otros, como original. Alcaraz (2011) plantea que para ser creativo, el emprendedor logra un entendimiento especial de un problema y tiene una fluidez de pensamiento, que le permite integrar sus ideas y aplicarlas, para dar una solución óptima.
Otro aspecto que aparece en los estudios sobre los emprendedores, corresponde a sus rasgos de personalidad, como su dinamismo, perseverancia, autocontrol y facilidad de adaptación (Silva, 2008). Estos rasgos, se encuentran incluidos como parte de las competencias de un líder también; pero el rasgo de personalidad, que es un factor diferenciador en el emprendedor, es el de su capacidad para asumir riesgos. Santoro (2012) considera al emprendedor, como una persona que asume riesgos, incluso afectando su seguridad financiera o su carrera, en aras de lograr materializar su idea. El grado de incertidumbre que afronta el emprendedor es alto, sin importar si lo que se quiere crear es completamente nuevo o una mejora sobre algo ya existente.

 

PROPUESTA
El concepto de competencia, aparece como resultado de la incapacidad de explicar lo que hace a una persona efectiva, con base en rasgos de personalidad, conductas o factores motivacionales, como elementos únicos o excluyentes.
Una competencia existe cuando el individuo  muestra en conjunto, unos rasgos de personalidad asociados a un motivo y un concepto de sí mismo, cuando posee un conocimiento que puede aplicar  y hace uso de unas destrezas, que le permiten actuar de un modo determinado, asumiendo ciertas actitudes, bajo un marco de valores específico.
Partiendo de que el emprendedor es un líder por naturaleza, se identifica el liderazgo como una competencia, con la que debe contar la persona, que asume la construcción y puesta en marcha, de una idea innovadora, que tendrá un efecto, en el medio en el cual se desenvuelve.
El emprendedor y el líder comparten competencias similares. Pero, lo que se propone en este escrito, es que se consideren la creatividad y la capacidad de asumir riesgos, como competencias que distinguen al emprendedor del líder. La creatividad, es definida como una característica intelectual del emprendedor  y la capacidad de asumir riesgos, como un atributo de carácter o rasgo de personalidad. Sin embargo, ambos términos pueden ser conceptualizados como competencias en el entorno de un emprendedor. Se propone que se tengan en cuenta  los componentes de una competencia (motivo, rasgo, auto-concepto, conocimiento,  destreza y conducta) para el análisis y elaboración de estos dos conceptos, con el objetivo de comprender los aspectos claves, que hacen de un líder, un emprendedor.
Se espera que la construcción de los conceptos de creatividad y capacidad de asumir riesgos como competencias en el emprendedor, sean objetos de mayor estudio e investigación.

CONCLUSIONES
El término de competencia definido como una característica que hace que un individuo, tenga un desempeño altamente efectivo, en una situación o en el trabajo,  tiene varios componentes que son complementarios y que constituyen una unidad. Spencer y Spencer (1993) identifican en la competencia: Rasgos de personalidad, Motivación para hacer algo, Conocimiento, Destrezas asociadas a Conductas específicas y un marco de  valores y auto-concepto propio del individuo.
Entendiendo al líder como la persona que logra que otros hagan lo que el quiere, porque ellas lo quieren hacer, son manifiestas sus competencias administrativas para planear y organizar el trabajo, sus competencias conceptuales,  para resolver los problemas, definir las estrategias y visión de futuro y sus competencias interpersonales, para influir en otras personas, lograr que éstas trabajen en equipo y motivarlos para que en conjunto, se logren los resultados esperados, a pesar de los intereses y expectativas individuales.
Estas mismas competencias son características del emprendedor, visto como la  persona que plantea una idea, convenciendo a otros para que trabajen con él, en el desarrollo y puesta en marcha de ésta y creando valor en el contexto social en el que se encuentra. Por tanto, el emprendedor es un líder por naturaleza.
Sin embargo, las características interpersonales que realmente distinguen al emprendedor del líder, son la creatividad, en cuanto a la creación de una idea innovadora,  para generar algo que no existía o cambiar algo existente y la capacidad de asumir riesgos, en un ambiente de alta incertidumbre.
En consecuencia, se espera que los conceptos de creatividad y capacidad de asumir riesgos, sean considerados como competencias y no como característica intelectual en el caso de la creatividad, o como rasgo de personalidad, en el caso de la capacidad del emprendedor, para asumir riesgos. En su lugar, se propone que estas características  sean definidas y estudiadas como competencias propias de un emprendedor.

 

Por Dora Ariza, Mayo de 2014.

Bibliografía

  • Alcaraz, R. (2011). El Emprendedor de Éxito. México: McGraw-Hill/Interamericana Editores S.A.
    Delgado, N. y Delgado, D. (2003). El Líder y el Liderazgo: Reflexiones. Revista Interamericana de Bibliotecología, (26), 77-88. Recuperado de http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/RIB/article/view/3071/2843.
  • Derue, S., Nahrgang, J., Wellman, N. & Humphrey, S. (2011). Trait and Behavioral Theories of Leadership: An Integration and Meta-Analytic Test of their Relative Validity. Personnel Psychology, (64), 7-52.
  • Martinez, F. y Carmona, G. (2009). Aproximación al concepto de competencias emprendedoras: Valor Social e Implicaciones Educativas. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, (7), 83-98. Recuperado de http://www.rinace.net/reice/numeros/arts/vol7num3/art6.pdf.
  • Northouse, P. (2012). Leadership: Theory and Practice. New Delhi: Sage publication India Ltda.
  • Palomo, M. (2012). Liderazgo y motivación de equipos de trabajo. México: Alfaomega Grupo Editor S.A.
  • Jordan, R. y Garay, M. (2009). Liderazgo real, de los fundamentos a la práctica. México: Ed. Pearson Prentice Hall.
  • Santoro, G. (2012). Entrepreneurship.  New Delhi: University Publications.
  • Silva, J. (2008). Emprendedor. Bogotá: Alfaomega Colombiana S.A.
  • Spencer, L.  & Spencer, S. (1993). Competence at Work. Models for Superior Performance. Toronto:  Jhon Wiley & Sons.